11. Café con huevo

*If you want to know the meaning of the word, move your mouse cursor over the word.

En Hanoi, te cuento que encuentras desde grandes cafeterías hasta pequeños locales de cafés.

Pero estas cafeterías vietnamitas tienen algo peculiar.

Primero, hay muchas personas sentadas con sus cafés invadiendo las banquetas.

Segundo, los clientes amantes del café están sentados en unos banquitos y mesitas que parecen de preescolar.

Cuando los vi, lo primero que pensé fue ‘¡Ay, ternurita!’

Además, no estoy hablando de solo 4 mesitas si no de hasta más de 15 mesas  invadiendo la banqueta.

Y tercero, el café de huevo es algo figurativo en Hanoi. Así como lo lees, café de huevo. ¿Te imaginas cómo sería su imagen y sabor?

Y por si no lo sabías, Vietnam es el segundo mayor productor y exportador de café después de Brasil.

Por dicha razón, no podía dejar para después probar el café vietnamita. Así que decidí sentarme en un local pequeño, no había ni un cliente, yo era la única.

Por lo tanto, pedí un café de huevo, pagué alrededor de 1.22 dólares.

Mientras la chica preparaba mi café, solo pensaba:

“¿Y si sabe más a huevo que a café?”

“¿Y si huele mucho a huevo?”

“¿Le pondrá azúcar? Espera… no quiero azúcar”

Después de mi último pensamiento, me dirigí a la chica y le dije:

“Disculpe, no le agregue azúcar, por favor

Ella me respondió: “El café de huevo no lleva azúcar”

¡Qué alivio! La verdad no me gusta ponerle azúcar al café.

Se supone que el sabor del café es amargo y aparte es bajo en calorías. Entonces ¿Por qué agregarle azúcar? Sólo le quita su sabor fragante y tostado.

Después de un rato, la chica me entregó mi café de huevo. La mezcla entre el café y lo espumoso del huevo era heterogénea.

Lo primero que probé fue la espuma del huevo batido y sabía a huevo. 

Después lo revolví hasta que tuve una mezcla homogénea.

Di el primer sorbo y sentí el sabor del café, seguía sintiendo el huevo crudo en mi paladar y comenzaba a detectar el olor del huevo, entonces tuve que tomarlo rápido.

Para mi primera impresión, el sabor del huevo era muy fuerte, entonces no quedé convencida de su sabor.

En otra ocasión, fui a otra cafetería, volví a pedir café de huevo para darle una oportunidad más.

Esta cafetería era más grande y célebre, estaba repleta de gente.

En menos de 5 minutos me entregaron mi café de huevo.

Esta vez, me dieron mi taza de café metida en un plato con agua caliente.

Me preguntaba si era para conservar caliente el café.

En fin, con la cucharita probé la parte espumosa y ¡Mmm! ¡Pero qué rico! Se siente cremosito y dulcesito, realmente el sabor del huevo es muy ligero, apenas si sabe a huevo. 

Después lo revolví y mi paladar atesora el sabor tostado y fragante de un café puro, ¡qué delicia de café! La verdad se sacaron un 10. 

Esta cafetería fue una mejor elección que la anterior.

Y es que, como amante del café, encuentro una satisfacción innegable al considerarlo indispensable en mi rutina diaria.

No solo por ser mi fuente de energía matutina, sino también porque la experiencia de tomar café varía significativamente entre hacerlo en casa y disfrutarlo en una cafetería.

¿ qué piensas?

Leave a Reply